https://youtu.be/Xvj1pl5VGsc?si=7kMrxIUbKfsS_hsK😆🎶
La última noche con Juancho Rock
Hay recuerdos que uno no sabe que se están convirtiendo en recuerdos hasta mucho tiempo después.
Aquella noche fui con Gisel a cenar a la pizzerÃa de la vuelta, sobre Donato. Era una salida simple, de esas que no se planean demasiado. Entramos, nos sentamos en uno de esos asientos largos enfrentados con una mesa en el medio y comenzamos a conversar mientras esperábamos la comida.
Todo parecÃa una noche común.
Hasta que llegó él.
Apenas lo vi entrar, pensé para mis adentros:
—Uhhh... espero que no esté escabio.
Juancho era asÃ. Inconfundible. Su forma de caminar anunciaba su presencia antes que su voz. Mientras avanzaba hacia el mostrador, yo me encogÃa un poco en el asiento intentando pasar desapercibido.
No funcionó.
Primero se puso a discutir el precio de una cerveza con la mujer que atendÃa.
—Bueno, ¿la vas a querer o no? —le respondió ella con evidente paciencia agotada.
Juancho, con una mano en el bolsillo y cara de resignación, terminó aceptando:
—Bueno... pero que esté bien frÃa y espero que sea buena.
Tomó su botella y se sentó en una mesa cercana. Se sirvió un vaso, dio un trago y quedó unos segundos mirando al vacÃo, como evaluando si aquella cerveza valÃa realmente lo que habÃa pagado.
Y entonces sucedió.
Se inclinó hacia adelante.
Me vio.
Su cara cambió por completo.
—¡Colo Blues! —gritó con esa mezcla de sorpresa y alegrÃa que solo él tenÃa.
No pidió permiso. No preguntó si podÃa acompañarnos. Simplemente se acercó y se sentó con nosotros, como hacen los amigos de verdad.
Y asà transcurrió la noche.
Comimos, hablamos de música, recordamos historias, nos reÃmos de tonterÃas y compartimos esas conversaciones que parecen comunes cuando ocurren, pero que con el tiempo terminan siendo tesoros.
Ninguno de nosotros sabÃa que aquella serÃa la última vez.
La última comida compartida.
La última charla.
La última noche sencilla entre amigos.
Con los años entendà que la vida suele despedirse asÃ. No con grandes discursos ni momentos preparados. Lo hace en una pizzerÃa cualquiera, en una mesa cualquiera, entre una cerveza discutida y una conversación que parece una más.
Hoy, cuando paso por ese lugar, ya no recuerdo el sabor de la pizza ni el precio de la cerveza.
Recuerdo el grito.
—¡Colo Blues!
Y por un instante, Juancho Rock vuelve a sentarse a la mesa.
En memoria de Juancho Rock
Mi amigo.
Mi compañero de música.
Una de esas personas que dejan canciones, anécdotas y silencios imposibles de olvidar.

